lunes, 16 de marzo de 2009

Buenos Aires 8 - Música Argentina - 1969




BUENOS AIRES 8 es un conjunto vocal argentino que hace su presentacIón fonográfica con esta edición través de su bautismo un tanto insólito, moderno "desafiante", como le gusta hacerla a la gente joven, queda establecida que se trata de ocho elementos. Lo que no queda patentizado en ese nombre (que ha preferido "8" a "Octeto") es que se está en presencia de un conjunto enteramente vocal y no instrumental, como podría hacerla el programa enunciado: formado casi por entero por páginas que responden a formas danzantes vernáculas nuestras, debidas a la pluma de autores nativos o asimilados por derecho y por espíritu, como ocurre con el vasco Julián Aguirre.
Ya que hemos mencionado a un vasco, digamos que 'Buenos Aires 8", es eso que en Vizcaya, región tan rica en música vocal popular, se llama "un achote": es decir, uno agrupación de ocho voces reunidas para cultivar el canto. Y cuando se piensa en una ampliación de ese numero, para transformarla en una agrupación camaristica vocal como el Coro de Pamplona animado por Murgiondo, el número de voces se eleva a dieciséis y el conjunto se llama popularmente -siempre entre los vascos- un "doble achote". Es que el número de ocho pareciera adquirir un sentido tanto cabalistico como práctICo en la ejercitación de la musica vocal. Si en el cuarteto de cuerdas el violoncello cumple las funciones del "bajo", la viola las de un contralto con algo de tenor, con los violines primero y segundo cubriendo el área del soprano en una bien entendida subdivisión de faena y de altura, cuando se trata de conjuntos vocales, el cuarteto parece casi siempre una organización insuficientemente completa
El porqué es fácil de determinar: aunque la división de las voces de un cuarteto se simplifica hablando de soprano, contralto, tenor y bajo, lo realidad es otra. Cada una de esas cuerdas posee y admite, en la práctica aural, variedad de caracteres y propiedades de diversificación. Así por ejemplo, una soprano lírica-dramática o, simplemente, lírica, no tiene las posibilidades de extensión que llevan fácilmente a la región sobreaguda a la soprano ligera. El registro de contralto se encuentra mejor balanceado cuando la profundidad y calor de esta cuerda balancea con la mayor fluidez y altura de la mezzo-soprano.
Lo mismo ocurre con las restantes cuerdas a medida que descendemos en los rangos de extensión: el tenor de voz central suele ser más expresivo y meduloso, el "primer tenor" más agudo y aflautado: más propicio, su material, para explayarse con relativa comodidad por los zonas más expuestas de la voz masculina. También es afortunado que el bajo, que cuida del honor de los sonidos casi subterráneos, tenga en el barítono su natural expansión y proyección hacia arriba mediante el nexo del barítono.
Un cuarteto vocal no tiene más posibilidad que expedirse en una textura musical circunscripta coma máxima a cuatro voces, ya que la garganta humana, a diferencia de los instrumentos polifónicos de teclado, o también a los diversos instrumentos de cuerda, puede producir un único sonido por vez y no dos o más simultáneos. De ahí que un octeto tenga posibilidades de riqueza y variedad que llegan a duplicar las del cuarteto vocal, permitiendo texturas de hasta ocho notas independientes, como podrá apreciarlo aquí repetidamente el oyente de oido perceptivo.
La posibilidad no sólo de canto, sino también de efectos, se ensancho en el achote vocal en medido harto mayor que lo que sugiere lo mera duplicación del número de voces. Y esta propiedad adquiere especial significado en un programa como el que aquí brinda "Buenos' Aires 8", en cuyos diez arreglos vocales la voz humana es utilizado como elemento de exteriorización y de recreacIón "instrumental", con una inquieta búsqueda de elementos de timbre y de color que sugieran lo autenticidad ya que no la genuinidad del instrumento para el cual fue concebido originalmente determinada página. Las posibilidades de modular, de incurrir en bellos efectos de figuración, de expandir el marco dinámico (aunque más no sea por la simple razón de que ocho voces sensibilizan el decibelímetro más que cuatro) quedan rotundamente demostrados en todos estas interpretaciones de "Buenos Aires 8".
Este conjunto juvenil, de emprendedores elementos que han preferido canalizor sus inquietudes musicales por las sendas (aunque parezca paradójico) de la musicalidad, no deja de ser un ejemplo en una era donde a cualquier cosa se le puede llamar conjunto vocal o musical, aunque demostraciones palpables revelan lo contrario. Como en una colmena, estos ocho contraídos y estudiosos elementos han llegado a coronar un trabajo de equipo basado en una cuidadosa administración de aquello que cada una tiene de mejor Para comenzar una vez por los cimientos y no por la cúspide digamos oue Fernando Ignacio Llosa es el bajo del conjunto. En el peldaño siguiente tenemos instalado a Horacio Edelmiro Corral, barítono del conjunto y ejecutante del único instrumento de que se vale "Buenos Airel 8" en todas estas interpretaciones suyas: el contrabajo, es utilizado como elemento armónico más que como elemento de sustentación ritmica. Complétase el sector de voces masculinas con los tenores Miguel Angel Odiart y César Leonardo Talaba. Si miramos ahora al edificio desde el otro extremo, tenemos en Angélica María Fanelli a la soprano ligera; la voz sobreaguda, la recredora de figuraciones V de ocasionales efectos de "quena" en algunas de las páginas grabadas, Clara Mirta Steinberg es también soprano, Analía Lallato mezzo-soprano, y Lidia Berta Talaba contralto. Esta última es reemplazada por Ana María Grunwald en Triste Nº 3, Rancho Abandonado y Escondido.
Una palabra aclaratoria es menester cuando se repara en las piezas que abordan estos ióvenes cantantes rebasantes de espírity y de cualidades para imponer su modalidad; las páginas que aquí entonon no son "folklóricas" sino que están concebidas y creadas, en su mayoría, en vena popular y por compositores "cultos", que acuden a ritmos del folklore pero forjándolO con melodías que no han tomada prestadas del cancionero anónimo, ni han recopilado o recreado medianlte armonizaciones.
Por otra parte, pensar que los integrantes de "Buenos Aires 8" sean cultores de folklore exlusivamente es desconocer un hecho fundamental que sus propios integrantes se encargan de recalcar con inequívocas palabras: "Aquí, en este disco, hemos querido ilustrar páginas pianísticas diversas, transcriptas y adaptadas a la voz humana. Pero esto no debe interpretarse como una única tendencia musical en la que queramos encasillarnos. Nada de eso. Por el contrario, queremos mantenernos libres de todo compromiso restrictivo respecto de géneros, estilos, etc., porque en realidad los iremos cultivando a medida que lo deseemos y estemos preparados para hacerlo serio y dignamente. A veces serán canciones con textos. Otros, obras transcriptas y vocalizados; o también creaciones "o cappella". Nuestro comarca no es sólo la música argentina, porque, lo repetimos, no queremos cerrarnos a ninguna posibilidad ni ninguna experiencia artística que merezca ser intentada". Alguien ha pretendido señalar puntos de contacto con los "Swingle Singers", pero también esta noción debe manejarse con extremada cautela, porque los colegas franceses de este puñado de contantes argentinos, no importa cuán músicos y artistas puedan ser, parten de la base de una desfiguración rítmica que asimila a la música de "swing" toda composición, por ellos abordada, sea de Boch o Mozart hasta Debussy o Chopin. No parece que los miembros de "Buenos Aires 8" tengan el propósito de servirse de la música para cambiar su filiación rítmica o su carácter: sólo cambian aquí -como la audición demostrará en forma contundente- el medio instrumental a través del cual es exteriorizado tal o cual págino, pero conservando su carácter, sus esenciolidades rítmicas, su sentido y expresión originales.
Los diez páginos inscriptas tienen profundo corácter y sober argentinos. Julián Aguirre, el hispano que se cuento entre los precursores ilustres de nuestros aires criollos es "criollo" en su vasto y alzado acepción de cruzamiento entre formas de lo música peninsular y de su sutil transformación al medio, el paisaje, el sentir de un pueblo nuevo como el nuestro, figura con Huella y dos de sus varios y afortunados Tristes. Es un homenaje conmovedor a un músico que, como Alberto Williams, marcó los primeros dificiles surcos que otras generaciones posteriores hallaron más llevadero, porque parte de las energías podian entonces reservarse para fertilizar lo existente, y no mós para la dura tarea de roturar.
Huella, de Aguírre, con su compás de dos por cuatro, tiene un comienzo de fuerte pespunte rítmico, con sus figuras en tresillos de corchea. Luego comienza a retozar la melodía, rondando por distintas voces. En el tratamiento vocal no faltan adecuados contrastes dinámicos ni flexibilidades de tempo que cuadran perfectamente el contenido emocional de la página.  Hacia el final sobreviene un pedal de cepa organística. El Triste Nº 3 ostento distinta notación de compás que Nº 5. Aquél responde al de dos por cuatro: el ataque corresponde a la contralto, que arranca con una codenza que se desploma desde el La. El moto es calmo y lento, la atmósfera impregnada de entrañable y dulce nostalgia. Las voces graves, que van punteando  armónicamente la distensión de las líneas superiores, sugieren -casi pintan- un andar cansilno, cual si un viajero o caballo fuera a despacioso tranco. En el trasplante vocal hoy bellos y variados efectos y también ocasionales "unisonos a la octava". En el Tríste Nº 5 el oyente se enfrenta a un ritmo ostinoto que ya le es familiar del Triste anterior, pero hay diferencias emergentes del distinto compás que empleó aqui Julián Aguirre: seis octavos.
El Rancho Abandonado es uno de las más populares piezas pianísticos de Alberto Williams, otra de las figuras próceres de nuestro música. Pertenece a su Suite "En la Sierra" y aunque sabe yo de grabaciones especialmente una muy lograda de Lía Cimaglio-Espinosa) es la primero vez que aparece en transcripción para octeto vocal. En la sección lenta y melancólica del comienzo, las figuraciones pianísticas son confiadas a la voz de soprano y también a otras cuerdas. En el vigésimo-primer compás emerge ese batido rítmico tan tenso y característico de la págino, donde se dijera que un fondo danzante simbolizara antiguos esplendores del rancho luego tristemente venido a menos. Abunda el tratamiento polifónico. En el sexagésimo compás la músico retorna al marco taciturno, a ese dulce desconsuelo que antes preludió y ahora postludia la obra. Todo concluye con un pedal grave, piano sobre el Fa.
El recital de "Buenos Aires 8" contiene dos bailecitos de autores nuestros muy estimados, uno de ellos actual. El del ya desaparecido Carlos López Buchardo es gracioso, juguetón, con espiritu de cortejante y con mucho de coqueta. Es un aire de danza leve, alado, y el diminutivo le siento en verdad. Su ejecución vocal da mucho quehacer a las distintas cuerdas, que reparten aquí responsabilidades.
El bailecito de Carlos Guastovino encierra picardía, movimiento, retozón nerviosismo. Son de destacor efectos como de quena en la voz de la soprano ligero.
Yaraví, de Héctor Gallac, es una de los páginas a los que "Buenos Aires 8" muestra mayor fidelidad. Está escrito en compás de tres por cuatro y lo música nace en forma lenta "pesante", acotaría un músico habituado a las notaciones clásicos de expresión. Pero no tarda en sobrevenir una escala ascendente en la voz de la soprano aguda (con gran contención dinámica, es de señalar), trayendo un efecto Que se diría emparentado con el son del arpa indio.
De las numerosas "milongas" escritos por Alberto Williams, y entre las que se encuentran ejemplos tan expresivos y pintorescos como "La Mirada de mi China", "Bailarina Sandunguera", "del Trapero", "del Volatinero" o "Luciérnogas en la Redecilla de mi China" (todo un poema en forma de titulo) el conjunto "Buenos Aires 8" ha escogido una, bien característica del autor, titulada Junto al fogón. No sabemos por qué, su música intencionada nos trajo el recuerdo de un viejo pastel de Molino Campos cuyo cuyo original poseemos, titulado "Alrededor del Fogón todos son Guapos". Coyetano Troiani, pianista y compositor argentino nacido en 1873 y formado en el Conservatorio de Nápoles, fue una vez recordado en discos por el Insigne Ricardo Viñes, que paseó su nombre por el mundo hermanado al de López Buchardo. Es apropiado que se le evoque con su sabroso Escondido, así como se inscribe al Alberto Ginastera del período argentinista con una de sus más encantadoras y contagiosas páginas: Danza de la Moza Donosa.

Notas por RICARDO TURRÓ

BUENOS AIRES 8
Music Hall 2.004
01. HUELLA - canción - Julián Aguirre
02. TRISTE Nº 3 - triste - Julián Aguirre
03. BAILECITO- bailecito - Carlos Guastavino
04. RANCHO ABANDONADO- clásico - Alberto Williams
05. ESCONDIDO - danza - Cayetano Troiani
06. YARAVI - yaraví - Héctor Gallac
07. DANZA DE LA MOZA DONOSA - danza - Alberto Ginastera
08. JUNTO AL FOGÓN - milonga - Alberto Williams
09. TRISTE Nº 5 - triste - Julián Aguirre 

10. BAILECITO - danza - Carlos López Buchardo

Integrantes originales

Chichita Fanelli
Clara Steimberg
Analia Lovato
Lidia Tolaba
Cesar Tolaba
Miguel Odiart
Horacio Corral
Fernando LLosa

Aqui




Entradas populares en la semana